Pocas veces tiene uno el privilegio de disfrutar de una escena tan cercana a la perfección. No exageramos. Compruébenlo con sus propios ojos y den rienda libre a la labor de sus manos, jajaja.
Confesamos que esta publicación no estaba prevista y podría decirse que la editamos un poco a las apuradas. Pero tenemos la plena seguridad de que quedará en nuestro catálogo bajo el sello de Ediciones Especiales.
Nuestra propuesta para hoy iba a ser algún video protagonizado por Siren Santiago o por Sony Boy, los dos protagonistas de Canto de Sirena, que tanta repercusión tuvo entre nuestros seguidores. ¡Pero ya ven cómo son las cosas! Mientras buscábamos el material previsto, la referencia obligada a los tatuajes nos puso ante los ojos algunas de las imágenes que aparecen al inicio y... bueno... Los cinco estuvimos de acuerdo en que no debíamos resistirnos a la tentación. Aunque juramos que el otro material será compartido en el transcurso de la semana. ¡Palabra de BANANERO! 😆
Al chico asiático de esta escena ya lo vimos en otra escena maravillosa de CockyBoys, dirigida también por el inefable Jake Jaxson, en la que Luca disfruta golosamente de las atenciones de Theo Brady. Allí alabábamos con total merecimiento su talento como pasivo y prometíamos compartir más material. ¡Miren cómo venimos a matar dos pájaros de un tiro! jajajajajaja.
Ese cuerpo escultural y esa carita inquietantemente hermosa ya son cualidades suficientes para destacar en cualquier ámbito. Pero es el gusto que le pone a su intercambio de placeres con sus eventuales compañeros lo que hace la diferencia.
¡Y cuánto mejor si ese compañero es Lyle Isira, al que no conocíamos hasta esta mañana pero ya se ha instalado entre nuestros favoritos!
Tenemos, sin embargo, una excusa para justificar que no lo tuviéramos registrado todavía: el muchachote debutó en la industria este mismo año. Aunque, aun así, ya ha participado en varias producciones que cautivan a la audiencia. Obvio que lo primero que llama la atención es la multitud de tatuajes que cubre todo su cuerpo. Incluso podríamos estar de acuerdo con quienes consideren ese punto como una contra. Pero basta con admirar su musculatura, su rostro, su mirada cautivante y el modo en que se mueve en plena acción para relegar a un muy segundo plano el temita del exceso de tinta.
Para que vean cuán ardua es nuestra labor, ahora debemos sumar a nuestros múltiples proyectos la tarea de buscar nuevo material en el que podamos seguir disfrutando de esta incuestionable obra de arte que se hace llamar Lyle Isira.
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